Desde el 3 de agosto de 2020 en Chile no se distribuyen bolsas plásticas en el comercio, una medida pionera en Latinoamérica que ha permitido a nuestro país avanzar en la lucha contra uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo.

as bolsas de compras plásticas eran una rara novedad en 1970, pero en las décadas siguientes, su consumo se fue incrementando rápidamente hasta que en la década pasada se convirtió en un producto omnipresente a nivel global. Se fabricaban a razón de un billón cada año y su uso y descarte indiscriminado lo llevó a las profundidades más oscuras de los océanos, la cima del Monte Everest y hasta los casquetes polares, creando importantes desafíos ambientales.

Paradojalmente las intenciones de su inventor fueron totalmente diferentes cuando se abocó a su creación. Efectivamente, de acuerdo con los testimonios, cuando el ingeniero Sten Gustaf Thulin (1914-2006) inventó la bolsa plástica su intención era positiva, apuntando a generar un producto accesible y que tuviera un impacto positivo en el planeta, evitando lo que en ese entonces era un tema complejo, la tala de miles de árboles para abastecer la producción de bolsas de papel.

De esta manera en 1965 el ingeniero desarrolló un método para crear bolsas de polietilieno en una pieza única para la compañía de empaque sueca Celloplast, que lo patentó en 1965. Thulin se planteó crear una bolsa fuerte, liviana, duradera y que pudiera ser reutilizada numerosas veces. Lamentablemente, el concepto de reutilización por décadas fue quedando en el tintero, transformando el invento en algo desechable con consecuencias nefastas para el medio ambiente. No hay que olvidar que algunas estimaciones señalan que para degradarse una bolsa plástica precisaría hasta cinco siglos.

De esta manera, no extraña que en la actualidad limitar su fabricación y uso sea una prioridad. En este sentido, cada 3 de julio a nivel internacional se conmemora Día Internacional libre de bolsas de plástico, con un objetivo claro: reducir las bolsas de plástico de un solo uso y fomentar su consumo responsable. En el día a día, las bolsas de plástico se han convertido en uno de los objetos más cotidianos y también uno de los más perjudiciales para el medio ambiente.

El cambio cultural en nuestro país
El 3 de agosto de 2018 fue publicada la Ley 21.100 que prohibió la “entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional”, con este paso comenzó de forma gradual el proceso para que Chile abandonará su uso, prohibición que fue adoptada totalmente el año 2020, convirtiendo a nuestro país en el primero de Latinoamérica en tomar esta decisión. De acuerdo con los cálculos emanados, el efecto de la normativa ha permitido evitar el uso de 2500 millones de bolsas/año en el país.

Un cambio no menor considerando que a diferencia de otro tipo de contaminaciones de origen industrial, el abandono de las bolsas plásticas involucra directamente al “ciudadano de a pie”. Como dato, se estimaba que antes de las restricciones aplicadas en Chile y a nivel internacional, cada persona utilizaba una media de alrededor de 230 bolsas de plástico al año, una huella ambiental difícil de soslayar.

Javier Donoso, subgerente de Medioambiente y Sostenibilidad de Golden Omega, considera que ese es precisamente uno de los aspectos más importantes del abandono de este tipo de empaques, la instauración de una conciencia ambiental a nivel personal. “En una decisión como la que se adoptó a nivel país hay un aspecto muy potente a destacar, la forma en que la ciudadanía pudo paulatinamente tomar nota del cambio que se venía, y entender las razones de fondo que había detrás. Porque, por supuesto, tras la incomodidad inicial que produjo que los comercios redujeran primero la cantidad de bolsas a entregar hasta que simplemente dejaron de permitirse las bolsas plásticas, las personas pudieron tomar conciencia y entender que no era medida caprichosa sino una necesidad ambiental urgente del país. Y así con el sencillo acto de llevar su bolsa reutilizable al supermercado, cada chileno está aportando en que miles de toneladas de residuos plásticos dejen de existir”.

Se trata por cierto de un aspecto relevante para un país con miles de kilómetros de costa, a cuyo mar todavía cada día llega demasiado plástico a pesar de esta medida.

“Todavía queda una larga tarea por hacer para eliminar la presencia de los plásticos en los mares. Sin embargo, ver lo que se cambió culturalmente en Chile en unos pocos años con esta medida, permite albergar grandes esperanzas respecto a los que podemos ser capaces de hacer como comunidad adoptando estos cambios culturales. Podemos y debemos ser más ambiciosos en un efectivo control de los residuos plásticos, algo que es particularmente relevante en Arica, donde sus playas son un patrimonio a resguardar”, concluye Donoso.

Dato:

En el mar las bolsas plásticas son confundidas con alimento y algunos animales como las tortugas mueren de hambre al llenar su estómago de basura que no pueden digerir.